¿Dolor o sufrimiento?

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. Víctor Frankl, Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco.

Aunque estas dos palabras parecieran ser sinónimos en el fondo tienen significados diferentes. Muchas veces las oímos y las interpretamos de igual forma, especialmente cuando nuestros compañeros o seres queridos nos preguntan si tenemos algún dolor, o cual es la causa de nuestros sufrimientos, asociados a eventos de tipo físico, mental, emocional y espiritual. Incluso hay eslóganes  vendedores de organizaciones que profesan a sus seguidores: “Pare de sufrir”. Lo que no se sabe es que quienes profesan estas filosofías aparecen entre los más ricos del mundo según la revista Forbes.

Veamos algunos aspectos relevantes entre dolor y sufrimiento.

La RAE define dolor como: “Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior”. Se afirma que el dolor es algo obligatorio, ineludible, inevitable, a veces insoportable. Es el hecho, el acto, el suceso, la causa. Trátese de diferentes situaciones como el dolor físico, una herida, un accidente, una enfermedad, la pérdida del empleo, dinero, muerte de seres queridos, etc. Generalmente son situaciones muy desagradables.

Por su parte, el sufrimiento es definido por la RAE como: “Paciencia, conformidad, tolerancia con que se sufre algo”. Se convierte en dependencia, en un derivado. Generalmente es la “reacción” frente a la causa, el dolor. Es más mental y emocional que físico. Se dice que el sufrimiento es opcional, es una elección. Es como manejamos las adversidades del pasado.

Muchas veces llegamos a creer firmemente que el sufrimiento es “normal” cuando nuestra mente y nuestras emociones nos mantienen en esto estados por largo tiempo. Manifestamos que es lo que le sucede a todo mundo, a todo mortal. Cuando seamos conscientes del beneficio o no de alimentar dichos sentimientos y estados, llegaremos a comprobarlo y entenderlo.

La mayoría de los sucesos en el entorno están fuera de nuestro control. Por lo tanto no debemos perder nuestra paz interior. Las crisis humanitarias, guerras, desplazamientos, deportaciones, problemas fronterizos, la corrupción rampante, el clima, la movilidad, la ingobernabilidad, la inseguridad, los climas laborales, el humor de los jefes; en general, todas aquellas situaciones que no nos dejan estar tranquilos.

Tenemos a la mano herramientas útiles para curar nuestros dolores y sufrimientos si lo hacemos con plena conciencia, con absoluta libertad. Se dice que muchas enfermedades tienen origen psicosomático, en la mente (ulceras, cáncer, dolores musculares, resfriados, etc.). Otra causa es la falta de descanso, de tiempo libre, de ocio para “afilar la sierra”, como lo sugiere el séptimo hábito de Stephen Covey.

Es necesario hacer “dieta informativa”. Bajarle la frecuencia a las noticias, especialmente de televisión. Hay personas que se levantan, almuerzan, cenan y se van a la cama viendo noticias. Y sabemos el tipo noticias que absorben. Preguntan luego por qué andan demasiado “preocupadas”. Estar informado es importante, pero hay que ser selectivo.

Nos preguntamos qué tipo de información necesitamos: ¿Una que nos mantenga  animados y motivados o una que nos genere preocupación o sufrimiento? Como siempre la respuesta final es: “Tú eliges.

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