Ideas de Inversión

3 historias de terror para emprendedores

Una pequeña falla puede derrumbar la compañía que tanto trabajo te ha costado construir. Conoce la experiencia de estos emprendedores y evita sus errores.

En el mundo del emprendimiento hay cabida para muchos errores, después de todo, ¿cuántos nuevos negocios sobreviven a sus primeros cinco años de operación?

Puede que pienses que lo más difícil es posicionarse, pero todo el mundo sabe que aún más complejo que generar un reconocimiento y posicionamiento de marca es mantenerse.

¿Conoces estos grandes fracasos de emprendedores? Aquí te presentamos verdaderas historias de terror empresarial. ¡Toma nota para que no te pase!

1. SwissAir y su terrible estrategia financiera

Hubo un tiempo en el que SwissAir fue la aerolínea nacional de Suiza y era una compañía tan estable que a menudo se le conocía como “el banco volador”. Se fundó en 1931 y fue una de las firmas internacionales más importantes del mundo por más de 60 años.  En los años 90, la compañía empezó a cometer varios errores de manejo de dinero y a partir de entonces comenzó el declive.

La estrategia financiera que los hizo decaer fue “The Hunter Strategy”, que consistía en comprar pequeñas aerolíneas alrededor del mundo en lugar de enfocarse en conseguir convenios comerciales con las más grandes (proceso que comenzaron a implementar pero falló), lo cual sumió a SwissAir en la deuda. ¿Por qué? Porque la mayoría de las aerolíneas que SwissAir adquirió estaban en problemas precisamente porque eran incapaces de competir con las compañías mejor posicionadas.

Finalmente, SwissAir cerró operaciones en 2002.

2. Pets.com y el marketing devorador de fondos

Pets.com surgió en 1998 como un proyecto mediante el cual se podrían ordenar alimentos y accesorios para mascota por internet. Buena idea, ¿no? Sin embargo, la falta de investigación de mercado los orilló a hacer muchas suposiciones mal informadas. Por ejemplo, creyeron que todas las personas querrían comprar por internet y aún más importante, sabrían cómo.

Con dinero en el banco y la emoción de emprender y el optimismo por dentro, los dueños de Pets.com gastaron cantidades extraordinarias en marketing de comunicación para desarrollar la marca alrededor de una marioneta de calcetín que representó su mascota. Es más, optaron por pagar un comercial en el SuperBowl con un precio de 1.2 millones de dólares, al que le siguió una intensa publicidad en línea, impresa, televisión y radio.

El reconocimiento de la marca se fue a los cielos. El sitio fue un éxito y las personas comenzaron a ordenar. Un mes después, Pets.com cotizó en la Bolsa de Valores de Wall Street y alzó más de 80 millones de dólares para inversión.

¿Cuál fue la falla? La demanda no fue ni remotamente cercana a lo que esperaban. Se dieron cuenta de que el reconocimiento de la marca sí generaba interés pero no el suficiente deseo para comprar. No bastaba el número de gente que compraba y las órdenes eran pequeñas.

Pets.com cerró en el 2000.

3. John DeLorean y sus monstruosos negocios ilícitos

Este emprendedor comenzó con una carrera brillante de ingeniero en General Motors y pronto fundó su propia compañía manufacturando automóviles futuristas.

¿Qué causó su ruina? Diversos crímenes como fraude, evasión de impuestos, malversación de fondos, entre otros. Sus víctimas fueron los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Suiza, además de diversas estrellas de Hollywood.

Estrella de Ford, Chrysler y GM, DeLorean decidió dejar la vida corporativa para crear su propia empresa. En 1973 consiguió el financiamiento que necesitaba para fundar su compañía (175 millones de dólares). Cerró en 1982 cuando se descubrió en una grabación su asociación con el narcotráfico. Confesó al FBI que planeaba utilizar las ganancias de sus negocios ilícitos para financiar su empresa DeLorean Motor Company, que estaba al borde de la ruina.

Así que ya sabes. ¡Nunca te confíes! Y siempre pon mucha atención a cada movimiento de tu negocio. Recuerda que es mejor siempre analizar a fondo cada situación y procurar no correr riesgos innecesarios.

Fuente:

3 historias de terror para emprendedores

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