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Para ofrecer tu talento, primero tienes que encontrarlo

¿Estás consciente de tus fortalezas y debilidades para afrontar la feroz competencia que reina en la guerra por el talento? El líder de iQubadora te dice cómo.

El clima turbulento que existe en el mercado del empleo, exige tanto a candidatos como a empresarios, el conocimiento profundo de la industria del reclutamiento, así como estar conscientes de sus fortalezas y debilidades para afrontar la feroz competencia que reina en la guerra por el talento.

Si eres de aquellas personas que están peleadas con las ventas, te sugiero cambiarte el chip lo más pronto posible y desarrollar habilidades comerciales, pues para efectos de conseguir un empleo resulta crucial.

Como candidato eres tu propio vendedor estrella; el producto o servicio es tu talento;  tu cliente es el reclutador y tu competencia son por lo menos otros 200 candidatos por cada vacante.

En el arte de las ventas, es indispensable conocer el producto y estar convencido de sus bondades y beneficios. Pero en el universo del empleo es poco común encontrar candidatos que realmente estén conscientes de cuál es su talento.

Claves para descubrir tu talento

1. Interioriza y pregúntate: ¿Para qué soy muy bueno?

El talento es aquello que hacemos bien independientemente de los conocimientos y la práctica que tengamos al respecto. Son nuestras fortalezas innatas. Por ejemplo, hay gente que es excelente para hablar en público aunque jamás haya tomado un curso de oratoria y/o estado frente a un grupo.

Generalmente relacionamos nuestro talento con nuestras competencias y habilidades. Lo que hemos estudiado y en lo que hemos acumulado experiencia a través de la práctica. Sin embargo, el talento va mucho  más allá. Está más vinculado a los dones con los que contamos y nos hacen únicos.

2. A qué podrías dedicarte, aunque no te pagaran

Esta pregunta es un muy buen inicio para descubrir tu talento, pues éste también está muy vinculado a tu pasión. Aquello que te mueve, te llena y te hace sentir tan realizado que la compensación económica queda en un segundo plano.

No estoy proponiéndote que no cobres un peso a cambio de tu trabajo. Me refiero a que una forma de encontrar tu verdadero talento es analizarlo desde una perspectiva alejada del factor económico, por lo menos en un inicio. Las personas que realmente desarrollan e implementan su talento tienen mucho mayores probabilidades de crecer económicamente.

3. ¿99% transpiración y 1% talento?

Una vez que estás consciente de tu talento, ahora debes desarrollarlo, explotarlo y potencializarlo al máximo. Obtener todos los recursos, conocimientos y experiencia necesaria para verdaderamente convertirte en un especialista.

Cuando nos dedicamos a algo que está directamente relacionado con nuestro talento, los resultados fluyen con mayor calidad y rapidez, sin embargo, puede ser un riesgo latente para entrar en una zona de confort. Es por demás sabido que nada es gratis en esta vida y que todo requiere de nuestra pasión y empeño para llegar a nuestras metas.

El conocimiento y el talento son dos rubros muy diferentes, pero al unirlos son una mancuerna perfecta para lograr la abundancia y realización en la trayectoria profesional y personal de un individuo.

4. Define tu misión personal

Hasta este punto ya sabes cuál es tu talento y qué tienes que hacer para desarrollarlo. Sin embargo, aún no tienes claro el  ¿para qué harás uso de él? Tiene que ver con el tipo de persona que quieres ser a partir de tu trabajo. La aportación que tu talento le significará a tu equipo, a la empresa y a la sociedad en general.

Antes de tener claras tus expectativas económicas y de crecimiento dentro de una organización, es importante cuestionar cuáles son tus valores, de qué manera empatan con los de la empresa y cómo la alineación entre ambos te permitirá lograr tus objetivos profesionales. Por ejemplo, si algunos de tus principios son la excelencia y honestidad en todas tus acciones, éstos podrán ser parte de la misión que regirá tu trabajo y guiará tus decisiones.

5. Aduéñate de tu talento

No importa si trabajas para alguien más o si eres un emprendedor. La idea es que siempre te veas a ti mismo como tu propio jefe, como el principal responsable de que las cosas funcionen y los resultados rebasen las expectativas. El único que puede decidir acerca de cómo utilizar su talento eres tú, independientemente de a quién le reportes y de la guía que te puedan brindar.

Toma el volante y lleva tu talento hacia el destino que tú elijas. Éste será tu seguro.

Fuente:

Para ofrecer tu talento, primero tienes que encontrarlo

http://www.altonivel.com.mx