Lo Bueno, Lo Malo y El Endeudado

Hoy en día, el crédito está en todas partes y, por desgracia, no viene con instrucciones. Conozca la importancia de diferencias una deuda buena, de una mala.

Hace poco estuve en un supermercado, y recuerdo haber visto a un joven pagando cigarrillos y cerveza con una tarjeta de crédito. El cajero le preguntó: «¿Quieres pagar en un solo pago o en doce?»

El promedio de las familias usan el 40% de sus ingresos para pagar sus deudas. Considerando que las empresas de tarjetas de crédito cobran hasta 50% y 100% por adelantos en efectivo, es importante entender a fondo el uso de la deuda. Imagínate pagar tanto más por algo chico, como cigarrillos o cerveza. Por eso es tan importante entender las diferencias entre contraer una deuda “buena” y una “mala”.

Deuda Buena y Mala
Cuando estaba era niña me acuerdo que tomar dinero prestado se limitaba a pedirles a los amigos, familiares o a la persona de la tienda o bodega. Tus prestamistas consideraban que deuda «mala» era cuando no se les devolvía su dinero. La deuda «buena» era cuando se les devolvía su dinero con intereses. Por supuesto, las cosas no son tan sencillas hoy en dia.

La deuda buena suele ser una inversión que genera valor a largo plazo. Te permite hacer crecer tu dinero de manera responsable e invertir en tu futuro. Los préstamos estudiantiles son un gran ejemplo de deuda buena. La obtención de un título universitario aumenta tu potencial de ingresos en más de 50% por ciento que el de alguien con sólo un diploma de escuela secundaria.

Otros ejemplos de deuda buena incluyen las hipotecas de viviendas (con un enganche de un minimo de 30% y todo lo que tenga el potencial de crecer. Generalmente, un préstamo para comprar un auto es deuda buena —si es tu transporte hacia y desde tu trabajo y ayuda a aumentar tu potencial de ingresos. Sin embargo, comprarte un auto que apenas puedes permitirte podría ser una deuda “mala”. Los gastos de deuda mala tienden a perder su valor rápidamente, como los autos.

Los gastos de deuda mala (que también pueden incluir electrodomésticos, ropa y salir a cenar por encima de tu presupuesto) tienen poco o ningún retorno. Por ejemplo, ¿qué pasa si compras una computadora tableta de $500 con una tarjeta de crédito, que tiene una tasa de interés del 20% y la pagas en dos años? Esa tableta termina costando $700, y por supuesto, para ese entonces, habrá un nuevo modelo disponible por $500 y el tuyo valdrá mucho menos.

Usa Tu Deuda con Prudencia
Cuando estaba en la universidad, recuerdo que recibía un montón de ofertas de tarjetas de crédito. Cuando conseguí mi primer apartamento, recibí una carta de un banco que me ofrecía prestarme más de lo que tenía. Hay que tener mucho cuidado. Por eso el mejor consejo que puedo darte es que llevar sólo una tarjeta de débito y una tarjeta de crédito y mantener toda tu deuda por debajo del 20 % de tus ingresos.

Utiliza la deuda únicamente por dos razones: (1) para ayudar a impulsar tu crecimiento, y (2) para emergencias. Así que la próxima vez que salgas de compras, hazte las siguientes preguntas: ¿Tengo el dinero para pagarlo? ¿Puedo pagarlo en seis meses? ¿El valor de mi compra va a aumentar con el tiempo o va a ayudarme a aumentar mi patrimonio neto en el futuro?

Lo último que deseo es que te conviertas en una estadística con deudas malas, sin forma de salir de ese atolladero. Así que ésta es la clave para evitar una crisis financiera: tener conciencia y pensar bien cada sol que sale de tu bolsillo. Debes manejar tu deuda en vez de que ella te maneje a ti.

Fuente:

Lo Bueno, Lo Malo y El Endeudado

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