Vuelve y juega debate por las calificadoras

Europa le vuelve a disparar al mensajero. El ejecutivo arremete en contra del papel de las agencias calificadoras.A los gobiernos de los países europeos les incomoda que las agencias calificadoras de riesgo, principalmente las estadounidenses revisen sus gestiones económicas.

Así lo dejó entrever nuevamente el presidente francés, Nicolás Sarkozy, durante un viaje a Madrid y pocos días después de que su deuda soberana perdiera valor según la agencia Standard & Poor`s. Al mismo tiempo, la Comisión Europea criticó la decisión de rebajar las calificaciones de nueve países de la eurozona como «muy extraña» por el momento en el que se anunció y supone una «seria malinterpretación».

El mandatario francés dijo que las agencias de calificación no deben dirigir la política económica de un gran país. «No tengo intención de tener en cuenta lo que dicen las agencias (…) Debemos reducir nuestro déficit, reducir los gastos, mejorar la competitividad (…) No nos volvamos locos porque una agencia ha hecho un comentario u otro». En la misma línea opinó la Comisión que manifestó que «la idea expresada por la agencia de calificación, de que la estrategia europea se basa únicamente en el pilar de la austeridad fiscal, representa desconocimiento (…) Consideramos que la UE en su conjunto y los Estados miembros individualmente están tomando las acciones necesarias, y han tomado y seguirán tomando las medidas necesarias para apoyar la economía europea».

Las críticas de la Comisión fueron más allá al reiterar que la decisión del pasado viernes de Standard & Poor`s «es inconsistente en la sustancia y muy extraña en lo que se refiere al momento (…) la decisión es rara y extraña porque basa su análisis en elementos desactualizados». No es la primera vez que los europeos arremeten en contra de las calificadoras a las que culpan de una buena parte de su desgracia económica, pero los mercados siguen siendo dominados por los conceptos de las firmas. Por más que se critican sus valoraciones son determinantes y si bien no buscan hacer política económica con sus estudios si son aportes fundamentales para el buen curso de un gobierno en esta materia.

Hasta hace algunos años, en los mercados emergentes era normal escuchar críticas descarnadas en contra de las calificadoras de riesgo por tener su origen en medio del sistema financiero estadounidense, pero las más influyentes de unas 80 que existen en el mercado, S&P, Fitch y Moodys, han salido airosas y cada días son más atendidas por los mercados. Europa no puede pretender que estos importantes jugadores del sistema financiero global acomoden sus dictámenes a los regímenes políticos de turno. La independencia es uno de los argumentos de mayor peso de las agencias de rating y no deben caer en presiones políticas de países todopoderosos.

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Vuelve y juega debate por las calificadoras

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